Llaves baratas: las buenas, las malas y las feas.

De seguro ha escuchado la frase: “eran buenas, pero ya no son como al principio” cuando se trata de llaves, esto es muy cierto. Esto no quiere decir que las fabricada hoy día sean de menor calidad que las manufacturadas hace algunos años atrás.  De hecho muchas cerraduras hoy en día ofrecen beneficios y comodidades que serían impensables hace algunos pocos años. Sin embargo muchos fabricantes han sacrificado la calidad para obtener ventaja en cuanto a precio. Ahora si lo pensamos con detenimiento, ¿compramos una propiedad por cuantiosas sumas de dinero, y lo que la mantendrá segura , es una cerradura de oferta y poca calidad.? No es de sorprenderse que una cerradura de este tipo, no aguante un golpe de ladrón.

 

Las cerraduras son más confiables que nunca, pero puede jugar en su contra si abaratan costos hasta que los materiales no cumplen los estándares establecidos. La calidad es la respuesta ante todo, si la sacrificamos y nos conformamos con cerraduras de poca calidad, solo tiramos nuestro dinero.

 

Las cerraduras más fáciles de abrir, son las que compran en los grandes almacenes. los mecanismos y resistencias son flojos, haciéndolos fáciles de manipular. La mayoría son fáciles de abrir rápidamente sin un arañazo. Sus componentes están  fabricados de plásticos y a presión, en lugar de una pieza sólida de acero y un gran perno. Los materiales tiene mucho que ver, y si no son resistentes, no aguantarian una patada o un fuerte empujón.

 

Si queremos aliviar costos pero mantener calidad, lo ideal es conseguir cerraduras, que posean los cerrojos de metales resistentes, aunque tengan pomos de plástico o madera, estos se pueden conseguir en una cerrajería, porque es él cerrojo él que provee protección, no la manija en sí. de esta manera podemos asegurarnos que la puerta si estará protegida.

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